MARKETING POLÍTICO: DE LA ACADEMIA DEL MANTRA A LAS MILICIAS DEL CLIC!
Por: FERNANDO GIRALDO NARANJO (CEO en FGN Advertising Global Boutique)
Apreciados lectores:
La evolución del marketing político en Colombia no ha sido un progreso técnico, sino una degeneración ética. Hemos transitado de la confrontación ideológica legítima a una carnicería digital programada, donde la creatividad fue sepultada por el algoritmo del odio. Lo que antes se estructuraba como un proyecto de país, hoy se reduce a una operación de demolición controlada del adversario.
El Mantra sepultado: cuando la política tenía norte!
El verdadero marketing político se fundaba en la construcción de un «Mantra»: esa tesis central, coherente y transversal que definía la visión de una administración presidencial. La campaña era un despliegue de estrategia, donde la creatividad conectaba las necesidades ciudadanas con soluciones viables. Existía un código no escrito de respeto y lealtad institucional. Los debates eran batallas de argumentos, no linchamientos mediáticos. El programa de gobierno era el eje de la contienda y el faro del candidato.
Las milicias del clic: el marketing de guerrilla oscuro!
Hoy, el escenario electoral colombiano está cooptado por un marketing de guerrilla oscuro. No se proponen ideas; se inocula veneno. La estrategia ya no se diseña en salones de estrategia académica, sino que se ejecuta desde estructuras que operan con la lógica de bandas delincuenciales. Cambuches digitales y bodegas clandestinas reemplazaron a los consultores políticos. Su único objetivo es el descrédito absoluto del rival mediante la injuria sistemática y la calumnia empaquetada para el consumo masivo.
Este ecosistema criminal se apoya en tres pilares destructivos:
- Tejidos de bots: Cuentas automatizadas que inflan tendencias falsas y sepultan el debate real.
- Algoritmos de fake news: Estructuras matemáticas diseñadas para premiar la indignación y propagar la mentira.
- Guerra psicológica: Tácticas destinadas a enfermar la mente del ciudadano, sembrando miedo, desconfianza y polarización extrema.
Impunidad criolla: un vacío de control absoluto!
A diferencia de democracias desarrolladas donde agencias internacionales y tribunales locales vigilan, multan y penalizan con dureza la desinformación y la financiación ilegal de granjas de clics, en Colombia impera la anarquía digital. Las autoridades electorales carecen de los dientes tecnológicos y de la agilidad jurídica para frenar el fenómeno en tiempo real. El irrespeto total no tiene consecuencias. Atacar sin pruebas es gratis, y difamar se ha convertido en la estrategia más rentable del mercado electoral.
El ciudadano alienado: elegir por el nivel de insulto!
La consecuencia más grave de esta mutación nefasta es la anulación del voto informado. El ciudadano común asiste a un bombardeo constante de agresiones que satura su capacidad de análisis. Al final de la campaña, la masa votante desconoce por completo los programas de gobierno de los aspirantes. El debate programático desaparece. La elección ya no se basa en quién tiene la mejor propuesta para guiar las riendas del país, sino en quién insulta con mayor estridencia o quién destruye con más eficacia la dignidad del contrincante. El voto se decide por la emoción más primitiva: el rechazo al enemigo fabricado.
Desde mi óptica!
El marketing político en Colombia nos está arrojando varias lecturas y ha mutado hacia un modelo de sicariato reputacional. Si la consultoría política no recupera su dimensión ética y las instituciones no imponen sanciones severas a las bodegas clandestinas, la democracia colombiana seguirá vaciándose de contenido. No estamos eligiendo líderes por sus tesis de Estado, estamos validando a los mejores verdugos digitales.
Colombia hoy, atraviesa una de sus crisis de polarización más altas desde 1991. Aunque ya no existen los dos partidos tradicionales como «enemigos a morir» (Liberales y Conservadores) que se enfrentaban en guerras civiles, el debate público se ha fragmentado hacia nuevos extremos disfrazados de ideológicos. Hemos descendido a niveles inferiores!
Urge regular el ecosistema digital electoral antes de que el cambuche termine por devorar por completo la Casa de Nariño.
Lo que está sucediendo se puede tipificar claramente como un caso de estudio, y se debe escalar a una sala de análisis, el cual serviría bastante al establecimiento…
Lo digo yo!
Estratega & Marketer
Cortesía: FERNANDO GIRALDO NARANJO / FGN Advertising Global Boutique.
