INVAMER PRENDE LAS ALARMAS, VACÍO EN LA POLÍTICA Y OPORTUNIDAD PARA EL CENTRO!
Por: FERNANDO GIRALDO NARANJO (CEO en FGN Advertising Global Boutique)
Cuando la polarización fabrica mártires y la oposición se convierte, sin quererlo, en la mejor agencia de publicidad del oficialismo.
Colombia llega a 2026 atrapada en una paradoja política difícil de ignorar: los ataques constantes al gobierno de Gustavo Petro y a su posible heredero, Iván Cepeda, lejos de debilitarlos, los han fortalecido. Día tras día, figuras de la derecha y sectores de opinión repiten una estrategia agresiva que mezcla descalificaciones, alarmismo y estigmatización. Pero esta táctica, más propia de una campaña de propaganda que de un debate democrático, ha producido un efecto inverso al deseado: ha consolidado a la izquierda en el imaginario público como el bloque antisistema, perseguido y, por tanto, digno de defensa.
La política colombiana cayó —otra vez— en su círculo vicioso predilecto: fabricar enemigos, no alternativas. Y en esa lógica, cada golpe dado contra Petro o Cepeda se convierte en una pieza más del relato victimista que el gobierno utiliza para solidificar su base electoral.
Quienes pretendían erosionar al oficialismo terminaron transformados en voceros y pregoneros involuntarios de su narrativa.
Una encuesta que confirma lo que el clima político ya anticipaba!
La más reciente medición de Invamer reveló lo que muchos intuían: Iván Cepeda lidera la intención de voto con una ventaja considerable. No porque su proyecto haya logrado expandirse dramáticamente, sino porque sus adversarios le hicieron la campaña. La ultraderecha se radicalizó; la derecha moderada se diluyó, Vicky Dávila respirándole en la nuca a Abelardo De La Espriella erosionando su proyecto ; el centro permanece en su eterna ambigüedad. Y en ese vacío, Cepeda capitaliza el ruido.
Este fenómeno no es nuevo en política comparada: la hiperpolarización crea héroes involuntarios. El antagonismo permanente no debilita identidades políticas; las refuerza.
Y en Colombia, donde el voto emocional pesa más que el programático, cada ataque amplifica al adversario.
Bienvenidos a la era en la que criticar a Petro y Cepeda es hacerle campaña!
No es teoría conspirativa: los extremos se retroalimentan.
La ultraderecha necesita a Petro para justificar su discurso de miedo, y Petro necesita a la ultraderecha para posar de perseguido.
Un negocio perfecto del que solo pierde el país.
Las encuestas lo dicen con claridad: Iván Cepeda lidera la intención de voto.
¿Arrasó con sus ideas?
No!!!
Porque sus contradictores se dedicaron a inflarlo como si fuera un cohete.
El error es tan infantil que duele: si conviertes al rival en mártir, terminas dándole poder.
Pero aquí seguimos, viendo a políticos vociferar contra Petro mientras lo hacen crecer.
Una estupidez estratégica digna de ingresar a sala de crisis y tipificarse como caso de estudio.
El centro: un espacio con urgencia de dirección!
En medio de esta confrontación binaria, el centro político aparece no como una alternativa, sino como un territorio abandonado.
Y aquí surge una pregunta inevitable: ¿quién puede ocupar ese lugar?
La respuesta más clara hoy es Sergio Fajardo!
Con reconocimiento nacional, un perfil moderado y experiencia administrativa, Fajardo podría construir una propuesta capaz de competir sin caer en la lógica de extremos. Pero la oportunidad es frágil. Su 8–9 % de intención de voto refleja una verdad incómoda: el centro existe, pero no está articulado. Está lleno de ciudadanos cansados, pero huérfanos de un liderazgo que transforme la frustración en proyecto.
Fajardo tiene, en este momento, algo que pocos candidatos poseen:
+Credibilidad sin radicalismo.
+Lo que le falta es decisión estratégica.
El país no necesita otro “ni-ni”: necesita una visión!
El error histórico del centro colombiano ha sido creer que la neutralidad es una propuesta. No lo es.
Un editorial jamás lo diría de forma tan directa, pero es preciso hacerlo: el centro perdió elecciones no por falta de votos, sino por falta de carácter.
Habermas lo advirtió hace tres décadas: “El consenso requiere contenido, no equidistancia.”
Colombia no votará por un candidato que se limite a no ser Petro ni Uribe.
Necesita algo más profundo: un proyecto que toque fibras morales, emocionales y sociales.
Un programa que hable de desigualdad sin panfletos, de seguridad sin militarismo vacío, de transición energética con oportunidades reales para las regiones, y de educación como la gran promesa incumplida del país.
La oportunidad —y la obligación— de Sergio Fajardo!
Fajardo puede encarnar ese proyecto. Tiene los elementos técnicos, la trayectoria, la libertad moral para armar una propuesta que conecte con ciudadanos cansados de elegir entre extremos.
Pero esta vez debe dar un salto que no ha dado antes: pasar del discurso pedagógico y académico a la agenda transformadora.
Asumir que gobernar un país desigual exige sensibilidad social, ambición estratégica y una narrativa que inspire.
No basta la pulcritud. No basta la distancia.
Colombia necesita un liderazgo que mire la pobreza sin indiferencia y la desigualdad sin tecnocracia.
El país en el filo: más de lo mismo o una salida posible!
Hoy la contienda se dirige hacia un escenario preocupante: izquierda consolidada por la victimización, ultraderecha energizada por la indignación, y un centro que todavía no decide si quiere ser espectador o protagonista.
La elección está abierta, pero la ventana se cerrará pronto.
Si el centro —encarnado en Fajardo— no articula un relato potente en los próximos meses, el país repetirá su ciclo de extremos.
Colombia no puede seguir votando desde el miedo o la rabia.
Tiene derecho a un proyecto de país que ofrezca cambio con estabilidad, justicia con crecimiento, modernidad con humanidad.
Es hora de que el centro deje de comportarse como un invitado tímido y se convierta en una fuerza política
Si el centro quiere gobernar, debe hacer lo que nunca ha hecho:
Confrontar, proponer y movilizar. Sin pedir permiso. Sin nostalgia. Y sin miedo a la pelea!
La pregunta, entonces, no es si Sergio Fajardo puede ocupar ese lugar.
La pregunta es si quiere —y si se atreve— a hacerlo!
Lo digo yo!
FERNANDO GIRALDO NARANJO
CEO FGN ADVERTISING COL
Cortesía: FERNANDO GIRALDO NARANJO / FGN Advertising Global Boutique.
